IDENTIDAD — REF. ABT
Una consultora nacida junto a las mesas del polígono de Raos
Desde 2008 acompañamos a empresas y representantes de trabajadores en Cantabria cuando el convenio deja de ser un documento archivado y se convierte en la mesa del día a día.
Razón social y trayectoria
Consultora System Cedarway S.L. fue constituida en 2008 en Camargo, con sede en el Polígono de Raos, uno de los entornos industriales donde más convenios de empresa se renuevan cada año en Cantabria.
Los fundadores eran consultores laborales que habían participado en mesas del metal y la construcción durante la década anterior. La consultora nació para ofrecer criterio técnico independiente — ni parte empresarial ni sindical — en la redacción y negociación de acuerdos colectivos.
Hoy somos un equipo de cuatro consultores senior y dos colaboradores externos (economista y abogado laboralista) que intervienen según la complejidad del encargo.
MÉTODO DE TRABAJO
Cómo encaramos cada encargo
FASE 01 — DIAGNÓSTICO
Leemos el convenio vigente, las actas de mesas anteriores y, cuando existen, sentencias o resoluciones administrativas que hayan interpretado cláusulas conflictivas. Sin este trabajo previo, cualquier propuesta salarial carece de base.
FASE 02 — PROPUESTA
Redactamos propuestas numeradas con memoria de cálculo. Cada cláusula incluye referencia al artículo estatutario o al acuerdo marco que la sustenta, para que la mesa discuta contenido y no solo cifras.
FASE 03 — SEGUIMIENTO
Tras el cierre, revisamos la publicación en el boletín oficial correspondiente y, si la empresa lo solicita, formamos a mandos intermedios sobre la aplicación práctica de las cláusulas acordadas.
Relación con clientes y comunidad
Mantenemos relación continuada con la Asociación de Empresarios de Cantabria y con varias secciones sindicales del polígono, siempre con independencia técnica. Colaboramos puntualmente con el servicio de mediación laboral de la Junta de Castilla y León en casos de ámbito interprovincial.
Nuestros valores operativos son la precisión documental, la confidencialidad de las posiciones de mesa y la claridad en los plazos: preferimos decir que un convenio requiere ocho semanas antes que prometer cuatro y retrasar el registro.